sábado, 9 de agosto de 2008

República y democracia...el mejor camino

La semana pasada comenzó en Tucumán el juicio contra Domingo Bussi y Luciano B. Menendez por el asesinato de dirigente tucumano Guillermo Vargas Aignasse (senador justicialista).
Esta vez quiero reflexionar sobre Bussi. Es un personaje particular, que más allá de su participación en la última dictadura militar me preocupa aún más, como la sociedad tucumana le permite ser un dirigente político "respetado" y le ha permitido ganar ocho elecciones después del advenimiento de la democracia, y una de ellas le permitió ser gobernador de esa provincia (1995).
Bussi dirigió la segunda etapa del "operativo independencia". Este "operativo" fue organizado durante la presidencia de M. E. Martinez de Perón y estaba fundada en la Doctrina de la Seguridad Nacional que fué ideada por él Pentágono en el marco de la guerra fría para combatir a los movimientos marxistas en latinoamerica, pero también para derrocar a cualquier gobierno que tomara medidas en beneficio de su país como fué el caso de Brasil, Bolivia, Panamá etc. Este plan no era más que una reformulación de la Doctrina Monrroe ("América para los americanos"). Es un contrasentido el "patriótico" nombre de éste operativo, porque políticamente significó la violación de los asuntos internos de nuestro país violando nuestra soberanía, la implementación de liberalismo a sangre y fuego y el exterminio indiscriminado de la población civil, entre otros horrores. Todas acciones que significaron arrodillar al país ante el poderoso del Norte.
Este siniestro personaje ordenó a sus subordinados en la noche del 14 de julio de 1977 que barrieran a 25 mendigos y los tiraran en Catamarca, bajo la helada, sin agua y sin pan.
Dejando de lado lo "anecdótico" y volviendo a la idea central de aquello que me resulta más espantoso es lo siguiente: Bussi es un icono de la hipótesis de que la discontinuidad institucional que se inició en 1930 con el golpe de estado que derrocó el gobierno popular y democrático de Hipólito Yrigoyen no debe tomarse en el sentido clásico de ruptura del sistema político, sino que es una continuidad del mismo , incorporando a las intervenciones castrenses.
Esta situación generó articulación entre los partidos políticos y los militares cimentada en deslealtades y semilealtades hacia el sistema democrático. Y lo más dramático de ello es que este sistema político también genero una fractura en la lealtad de la sociedad hacia la democracia. Es imputable a la mayoría de los cuidadanos la tolerancia y aceptación de la alternancia entre gobiernos militares y civiles, pero más lamentable es aún que los irrespetuosos de la República y corruptores del sistema democrático luego hayan sido elegidos por el pueblo bajo el régimen que ellos desprecian , como es en este caso, el caso de Bussi.
Hoy , en el marco de los juicios a los represores de la última dictadura militar, se vuelven a poner en evidencia estas deslealtades de la sociedad o de de un sector de ella hacia la República y el régimen democrático, a tal punto de que el senador provincial Bussi (hijo del represor) sostiene su desconfianza respecto a la imparcialidad del tribunal que juzga a su padre.
La sociedad Argentina debe reafirmar su lealtad por el sistema Republicano de gobierno y al régimen democrático como el mejor modo de realizarnos como sociedad plural , tolerante y pacífica. No hay sociedad sin justicia.

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